A veces las palabras no significan nada pero cuando intento expresar todo... todo. En mi mente, veo mi reflejo gritándome. Hablándome muy rápido, pasándome mil millones de mensajes a la vez... y que yo acabo transmitiendo sin sentido alguno. Y otras veces ni las transmito, las omito sin darme cuenta o como defensa ante ese ataque tan estresante que me provoco yo misma.
De tanto omitir... A veces hasta omites sentimientos, te confundes, te quedas como sin alma. Como si nada ni nadie te importara pero en el fondo, en el fondo sabes que estás equivocada. Porque cuando omites ya no estás gritándote a ti mismo, estás llorando. Llorando porque estás obviando lo más importante de ti misma. Tu corazón.
La mente toma el control para protegerte y para eso bloquea el resto. Te bloqueas. Y te odias porque lo sabes, sabes que estás bloqueada y no te acuerdas de la contraseña... En ese momento es cuando hay dos tipos de personas.
El que nunca se acuerda y el que se desvive por encontrarla. Jamás me rendí por encontrarla, pero cuando sumas 2000 km, tu cabeza retumba con cada latido. Porque lo único que de verdad puede matarte, es hacer sufrir a esa persona que tanto amas (Porque incluso bloqueada, te venían pensamientos que no te atrevías a mencionar... Sueños que solo te veías capaz de cumplir con ella).
Lo increíble de todo esto, es que meses después aun sigo sin saber la contraseña. ¿Cómo es eso posible? Sé que no hemos vuelto a hablar de eso, pero quiero decirte que lo siento. Siento haberte hecho daño pero no me arrepiento. Porque luchamos juntas y lo superamos, porque le podría haber pasado a cualquiera y que aunque puedas pensar o sentirte dolida porque estuve a punto de terminarlo, nunca lo hice. Siempre insistí en buscar otras opciones y ambas sabemos que todo lo hablamos juntas.
No hay contraseña porque no necesito razones para estar contigo. No necesito razones, no necesito desbloquear nada. Te amo como la persona que eras, eres y serás. Porque quiero crecer contigo, compartir mi vida contigo... Y me encantaría que quisieras hacer lo mismo. Ahora, a 2000km de distancia, a 2 malditas horas en avión... No hay momento donde no piense en ti mientras sigo con mi vida.
Adoro mi vida tal y como es, pero si estás tú en ella... La palabra feliz se queda corta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario